La edición digital en la era móvil: India (3/3)

30/01/2018 / Octavio Kulesz

En este tercer y último artículo de la serie, analizamos: el boom de la auto-edición; el avance de las plataformas de escritura y lectura móvil; la expansión de los contenidos digitales educativos; la consolidación de los proyectos digitales sin fines de lucro; los desafíos y las oportunidades de la edición electrónica en India.

El boom de la auto-edición

Si, tal como vimos, muchas editoriales han incorporado libros auto-editados a su catálogo, en años recientes ha surgido un considerable número de emprendimientos exclusivamente basados en el negocio de la auto-publicación. Todos ellos compiten con los grandes jugadores internacionales como Amazon –cuyo servicio KDP organiza concursos literarios para la publicación en digital y también en papel, a través de Westland– y Wattpad –que en India cuenta con una creciente base de lectores.

La empresa Cinnamon Teal –presentada en el informe de 2011 como un caso pionero en la impresión bajo demanda– ofrece servicios editoriales tanto en papel como digital y ha sido una de las primeras en desempeñarse en el terreno de la auto-edición. Sus libros pueden conseguirse en una amplia variedad de tiendas. Otras empresas de este rubro son Pothi, Notion Press y Sapna Ink.

La auto-edición en India ha generado varios best-sellers. La autora Rasana Atreya vende cientos de copias por semana de sus e-books a través de numerosas plataformas internacionales. Su visión del mercado del libro digital en India es bastante crítica respecto de la industria editorial tradicional:

“Creo que una de las razones por las cuales los e-books no tuvieron tanto éxito en India es porque los editores siempre les aplican un precio que puede ser un 20%, 30% o 40% menor al de la versión papel. Es como si en realidad quisieran conducir al lector hacia el libro impreso.”

Otro escritor célebre es Ashok Banker, autor de una saga sobre mitología india y de otros títulos que han vendido más de 2 millones de copias. Alrededor del 10% de esas ventas se han efectuado en formato digital, tanto desde Amazon como desde una plataforma dedicada.

Plataformas de escritura y lectura móvil

En la intersección entre las editoriales digitales y la auto-edición, ha surgido en India un nuevo tipo de actor, de crecimiento acelerado: nos referimos a las plataformas de escritura y lectura para teléfonos móviles. Uno de los principales jugadores en esta familia es Pratilipi. Con más de 1 millón de lectores y 9 mil escritores, este start-up creado en 2014 en Bangalore opera exclusivamente en idiomas regionales, a través de una app para Android. Las reflexiones de Ranjeet Pratap Singh –co-fundador del proyecto– resultan cruciales para comprender la situación actual de la edición electrónica en India:

“En términos de contenidos, estamos migrando paulatinamente desde un acceso controlado (editoriales) hacia agregadores (como Amazon y DailyHunt) y plataformas (como Medium o Wattpad). Sólo como aclaración, esto no significa que los modelos previos mueran, sino que los nuevos se vuelven más importantes (…). Habrá que ver cómo estas plataformas capturan el valor que han creado –y ya hemos conocido modelos de negocio muy interesantes, impulsados por los gigantes del mercado móvil de China.”

 

Página principal de la plataforma Pratilipi

 

En la misma línea, el portal ha reunido más más de 10 mil e-books –también en lenguas vernáculas– de casi 4 mil autores. Todos los textos pueden descargarse de manera gratuita, pero los lectores pueden pagar para acceder a características premium, tales como la posibilidad de descargar la obra y quitar los anuncios –los autores reciben un pago luego de las primeras mil lecturas. A diferencia de Pratilipi –que no impone ningún criterio sobre los textos publicados–, en Matrubharti el contenido debe ser previamente aprobado por el comité de lectura. En el proceso de búsqueda de contenidos, los responsables del proyecto enfrentaron múltiples negativas por parte de las editoriales, quienes temían que el concepto de libro electrónico dañara el negocio de las librerías físicas: al cabo de seis meses de tratativas, no lograron obtener ni un solo título de los editores tradicionales, de modo que decidieron abrir la plataforma a los autores individuales.

Finalmente, el emprendimiento Valmeeki –con oficinas en Bangalore y Kerala– brinda a los escritores la posibilidad de subir sus textos y distribuirlos en soportes móviles. También brinda servicios de corrección, edición y diseño.

El mercado de los contenidos digitales educativos: empresas de edutech, plataformas estatales y repositorios universitarios

En India, la educación virtual y publicación de contenidos didácticos digitales se encuentran en plena ebullición. Las grandes firmas de servicios digitales –Integra, Impelsys, DiacriTech o Instascribe– ofrecen apoyo a las editoriales y a las instituciones educativas que editan este tipo de materiales. Al mismo tiempo, se han multiplicado los emprendimientos específicamente enfocados al edutech. Tata Interactive –del poderoso Grupo Tata– desarrolla un buen número de soluciones tecnológicas para el aprendizaje, desde la realidad aumentada hasta la realidad virtual y el m-learning –es decir, la enseñanza a través de teléfonos celulares. Educomp, por su parte, ha desarrollado una biblioteca de contenidos multimedia 3D para millones de estudiantes indios. Asimismo, la empresa Edutor Technologies distribuye libros de texto digitales organizados a través de su sistema interactivo Ignitor. Por otro lado, la empresa Hurix ha puesto en marcha la plataforma Kitaboo, preparada para producir y distribuir e-books educativos. Finalmente, la tienda Videeya ofrece un catálogo de más de 20.000 e-books protegidos con DRM, de diferentes editores académicos.

Aunque el boom de tablets educativas que surgieron luego del lanzamiento del iPad parece haberse desvanecido, siguen existiendo empresas dedicadas a la distribución de publicaciones digitales pensadas para este tipo de dispositivos. Entre ellas, podemos destacar a Reppro –una de las principales proveedoras de servicios de impresión en India–, que cuenta con su propio servicio de e-learning llamado Rapples.

Con todo, no son pocos los start-ups del área del edutech que han cerrado sus puertas, como ocurrió con iProf –una aplicación para la venta de capítulos didácticos que, a pesar de que había superado el millón de descargas y de que había recibido considerables inversiones, tuvo que clausurar sus actividades a fines de 2016 –lo que tal vez muestra que los modelos de negocio en el sector de las publicaciones digitales educativas aún no se hallan del todo consolidadas.

En 2015, como parte del programa Digital India, el gobierno lanzó la iniciativa eBasta: se trata de una plataforma colaborativa en la que los alumnos pueden descargar e-books producidos por las editoriales y por los profesores –“basta” en hindi significa “mochila escolar”. Los materiales contienen texto –principalmente en PDF e EPUB–, animaciones, audio y videos y están protegidos con DRM. Los docentes tienen la opción de agrupar varias publicaciones y proponerlas a sus alumnos organizadas en bloques. La ventaja para las editoriales es que a través de este sistema pueden llegar de manera directa a miles de escuelas a nivel nacional y obtener feedback por parte de los usuarios.

 

Presentación de eBasta, proyecto de contenidos digitales para los estudiantes

 

También los gobiernos provinciales están aprovechando las oportunidades de la nueva era para producir publicaciones educativas. A fines de 2015, las autoridades de Kerala presentaron un proyecto de textos digitales colaborativos para las escuelas, que está siendo implementado por la unidad IT @ School del Departamento de Educación.

Asimismo, existe una intensa actividad en el área de los repositorios de publicaciones digitales. El Directorio internacional de Repositorios de Acceso Abierto (DOAR) consigna 77 centros de investigación indios dotados de este tipo de portales. Uno de ellos, el Repositorio Nacional de Recursos Educativos Abiertos (NROER) ofrece e-books en formato EPUB para descarga gratuita, producidos en su mayoría por universidades y otras unidades del sector público.

El área de bibliotecas públicas también se encuentra en proceso de modernización. El Ministerio de Desarrollo de Recursos Humanos lanzó en mayo de 2016 la Biblioteca Nacional Digital, que alberga más de 7 millones de recursos, de los cuales 700.000 son libros –la mayoría textos clásicos en formato PDF. En agosto de 2017, la biblioteca ganó el premio mBillionth South Asia, que distingue las mejores innovaciones móviles destinadas a fomentar el desarrollo.

Proyectos digitales sin fines de lucro

Asimismo, numerosas ONGs han puesto en marcha estrategias para la distribución de publicaciones electrónicas gratuitas, en el marco de planes de alfabetización. En 2015, el programa Read India se asoció con la aplicación de lectura Rockstand, para ofrecer e-books gratuitos en zonas rurales.

Con todo, es tal vez la organización sin fines de lucro Pratham Books –basada en Bangalore– la que mejor ha aprovechado las nuevas tecnologías a la hora de llevar la lectura a los niños. Además de ofrecer las versiones digitales de sus más de 2000 libros de manera gratuita –con una licencia Creative Commons–, en septiembre de 2015 la entidad presentó su plataforma StoryWeaver. Se trata de un espacio interactivo en el que los usuarios pueden leer, crear, adaptar y traducir textos infantiles en una pluralidad de lenguas. StoryWeaver ha recibido una significativa ayuda económica por parte de Google y ha logrado reunir más de 4400 publicaciones –la mayoría de ellas ilustradas– en 60 idiomas. Purvi Shah, responsable del área digital de Pratham Books, subraya la importancia que tienen estas iniciativas en un contexto marcado por las dificultades de infraestructura y las limitaciones del mercado editorial:

“Los niños en India no leen suficientemente debido a tres problemas básicos: la falta de libros disponibles, la falta de diversidad lingüística de los libros y las barreras que limitan el acceso a los mismos. Con 22 idiomas oficiales y otros cientos menos extendidos, la multiplicidad de lenguas se convierte en un desafío para los editores, que terminan prefiriendo los idiomas principales e ignoran el resto.”

Desafíos y oportunidades

Es claro que el mercado de las publicaciones digitales en India presenta innumerables desafíos, tales como una marcada brecha digital, modelos de negocio que no siempre resultan sostenibles, así como una relativa debilidad de los actores locales frente a los gigantes tecnológicos estadounidenses y chinos.

Sin embargo, las oportunidades son también evidentes. Tal como anticipaba el informe de 2011, el sector público invierte en ambiciosos planes de infraestructura digital, al tiempo que se acelera la migración de los medios de pago hacia modalidades electrónicas; los teléfonos móviles se masifican y se convierten en una plataforma privilegiada para la lectura, en especial en lenguas regionales. Asimismo, las posibilidades ofrecidas por los nuevos soportes abren las puertas a nuevas modalidades como la auto-edición, que en India puede convertirse en un fenómeno masivo.

A pesar de todas las dificultades, el panorama futuro de la edición digital india se anuncia sumamente intenso. En este ecosistema seguramente coexistirán las editoriales tradicionales –muchas de las cuales han digitalizado libros y los comercializan en línea–, las plataformas de lectura móvil, los portales del sector público, las empresas de edutech y los grandes jugadores internacionales como Amazon y Kobo.

En los próximos años, resultará crucial prestar atención al modo en que evoluciona la edición digital en India: en buena medida, lo que ocurra en este país definirá el rumbo para las demás regiones del Sur.

Octavio Kulesz

El autor

Octavio Kulesz is an Argentinian digital publisher and philosopher. In 2007 he founded Teseo, one of the first e-book publishing houses in Latin America. He is the author of the report “Digital Publishing in Developing Countries” (commissioned in 2011 by the Prince Claus Fund and the International Alliance of Independent Publishers), and a Unesco expert on the 2005 Convention.

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