Clube de Autores: una nueva fuerza en la industria editorial brasileña. Entrevista con Ricardo Almeida

29/05/2014 / Octavio Kulesz

En los últimos 5 años, la auto-edición se ha convertido en un segmento muy dinámico de la industria del libro. Actores tanto internacionales –Amazon, Kobo– como locales están ofreciendo diversos servicios para los autores que desean distribuir sus obras a través de canales digitales. En esta oportunidad conversamos con Ricardo Almeida, fundador y director de Clube de Autores, la empresa de auto-edición más importante de Brasil. La plataforma vende libros en formato impreso y digital, y obtiene su beneficio de las ventas efectuadas a los lectores. Clube de Autores ganó recientemente el premio YCE 2014, otorgado por el British Council. 

¿Cómo fueron los inicios de Clube de Autores?

Comenzamos a trabajar en 2009. Lo que nos pasaba era que, en tanto autores, experimentábamos grandes dificultades para publicar nuestros libros. El mercado nos daba entonces dos opciones: podías encontrar una editorial que te apoyara –algo por cierto poco frecuente– o podías pagar tu edición. Después de todo, vivimos en un mercado que cuenta con un elevado –y creciente– número de escritores; en un mercado definido por la abundancia de contenido, en lugar de la escasez. De modo que los tres socios empezamos a trabajar en un modelo de auto-edición que les sirviera a todos: los autores podrían publicar online y sin costo –y luego de efectuada la venta, el libro se enviaría impreso bajo demanda o se descargaría en formato e-book. Esto funcionó muy bien: luego de cinco años de esfuerzo, ya tenemos el 10% de todos los libros publicados anualmente en el mercado brasileño.

¿Cuáles han sido los principales desafíos?

El primer desafío fueron las negociaciones de precios con las imprentas –un eslabón clave de nuestro esquema. Esto nos llevó varios meses pero se resolvió perfectamente. Por otro lado, siempre existen problemas “normales” para países en desarrollo, tales como los altos impuestos, la burocracia gubernamental y las huelgas en Correios, la compañía postal brasileña. Pero han sido barreras con las que hemos aprendido a convivir.

Imagino que también habrán disfrutado de grandes (y buenas) sorpresas en estos cinco años de trabajo. ¿Alguna anécdota/historia/cifra de interés?

Bueno… Creo que la mayor sorpresa ha sido el tamaño que nuestro proyecto ha alcanzado en estos años. Por supuesto, esperábamos crecer, pero el modo en que los escritores nos han apoyado ha sido fantástico. Siempre trabajamos con ellos: eso nos sirve para desarrollar nuevas funcionalidades e incluso soluciones para problemas nuevos. Por ejemplo, hemos puesto en marcha un mercado online para servicios profesionales (tapas de libros, reseñas, etc.), por la alta demanda que recibíamos. También tengo que destacar el reciente premio YCE. Cuando uno pone todo su empeño en un proyecto como éste, debe competir con empresas gigantescas y luchar por sobrevivir en la inestabilidad del mundo en desarrollo, de modo que haber obtenido reconocimiento internacional es algo que no se olvida.

Recientemente, Amazon lanzó su KDP en Brasil y Saraiva inauguró su servicio Publique-se, con lo cual da la impresión de que el mercado de la auto-edición puede saturarse pronto. ¿Ves a estos jugadores como competidores peligrosos?

En la actualidad, distribuimos a través de Amazon y Saraiva –y su crecimiento debería resultar en nuestro favor. Pero el hecho de que somos un polo de publicaciones y de que distribuimos tanto en papel como en digital a casi todas las tiendas nos ayuda a diferenciarnos. Por supuesto, siempre debemos mantener un ojo puesto en la competencia, en especial si son actores tan grandes. Pero hemos desarrollado una fuerte relación con nuestros autores, quienes nos ven como socios que trabajan para hallar soluciones útiles para todos –y no sólo para acrecentar los beneficios de la tienda. Esto tiene un peso grandísimo.

¿Cómo ves el futuro de la edición en Brasil en los próximos 5 a 10 años?

Mi esperanza es que la confrontación “impreso vs. digital” se termine pronto. Entiendo que los libros son “dispositivos” que sirven para conservar y difundir el conocimiento –lo que nos obliga a mantenernos al día con las tecnologías de consumo. En cierto sentido, considero que los libros y las apps terminarán fusionándose en una experiencia que podrá ser impresa y digital, y que los autores y los lectores se unirán de formas novedosas.

En tu opinión, ¿qué deberían hacer los editores tradicionales para mantener su competitividad en la era digital? 

Pienso que los editores deberían abandonar cualquier esfuerzo por “defender” sus “productos” de tendencias que son claras como el agua. A veces asisto a discusiones que giran en torno a los formatos y a la manera tradicional de hacer negocios, con argumentos del estilo “si hasta ahora ha funcionado así, debería seguir sucediendo lo mismo”. Numerosos editores que conozco no comprenden ni al nuevo lector ni al nuevo escritor –pero, más allá de quejarse, no realizan ningún esfuerzo por estar más cerca de ellos. En otras palabras, creo que los editores tendrían que detenerse, observar y reinventar sus negocios, para adaptarse a los tiempos actuales. De hecho, no tienen otra opción: o escogen esta vía –y rápido– o se encontrarán con que ya no tienen ningún negocio que administrar.

Octavio Kulesz

El autor

Octavio Kulesz is an Argentinian digital publisher and philosopher. In 2007 he founded Teseo, one of the first e-book publishing houses in Latin America. He is the author of the report “Digital Publishing in Developing Countries” (commissioned in 2011 by the Prince Claus Fund and the International Alliance of Independent Publishers), and a Unesco expert on the 2005 Convention.

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