• Tabla de contenidos

    • [+]Preliminares (3)
    • [+]Introducción (4)
    • [+]América Latina (13)
    • [+]África Subsahariana (9)
    • [+]Mundo árabe (11)
    • [+]Rusia (11)
    • [+]India (11)
    • [+]China (9)
    • [—]Conclusiones (6)
    • [+]Anexos (1)

Conclusiones

Anexos

Punto de llegada, punto de partida

Advertíamos en la introducción que examinar la edición digital en los países en desarrollo constituye una actividad compleja, fascinante e ineludible. El objeto de estudio se revela tan voluble, que la misma investigación lleva a demoler lugares comunes y a construir puentes conceptuales entre áreas aparentemente inconexas. Esto puede dar una noción de la tarea que hay por delante: con tecnologías muy maleables que nunca terminan de cristalizarse y un mundo inmensamente variado que se encuentra literalmente en desarrollo, la edición digital del Sur es el territorio donde todo está por hacerse.

Pero si las tecnologías mutan y los contextos locales son inestables, ¿esta naciente industria no habrá de padecer el mismo destino de fragilidad extrema? ¿La edición electrónica en los países en desarrollo no quedará demasiado expuesta a los vaivenes de la historia y al arbitrio de los colosos de EEUU, Europa y Japón, independientemente de lo que emprendan sus protagonistas? En verdad no, en la medida en que los actores del Sur perciban que, incluso en la era electrónica, comprender el contexto local representa un factor decisivo. No nos referimos aquí a la geografía ni al clima, sino a las diferentes formas de interactuar con la tecnología que existen en cada región; formas estructuradas por la historia, la lengua, la cultura, la religión, la política, entre otros aspectos que hacen que si Taobao lucha en el río –es decir, en su propio terreno– consigue derrotar al gigante eBay. Retomando la referencia al Génesis que –tal como señalábamos al principio– se encuentra condensada en el logo de Apple, aquí podríamos aludir a otra imagen bíblica y sugerir que cuanto más intenten los grandes jugadores del Norte erigirse a sí mismos en la única ley universal y levantar hasta el cielo sus torres digitales, más se revelará que la edición electrónica global está en verdad conformada por una pluralidad babélica de gramáticas e industrias completamente heterogéneas.

Concluimos este informe insistiendo entonces en la necesidad de no perder nunca de vista las particularidades locales. A esta altura, tal advertencia sonaría a una perogrullada redundante, si no fuera porque de ésta y de otras investigaciones sobre lo digital en países en desarrollo podrían derivarse programas muy disímiles. Respetar la especificidad de cada zona significa prestar atención a las cuestiones técnicas, pero sin dejarse aturdir por el poder de la herramienta. Se trata pues de poner el foco en el auténtico punto firme detrás del devenir y la multiplicidad: con el paso del tiempo, las tecnologías se vuelven obsoletas, pero las personas quedan, y allí habrá que concentrar los mejores esfuerzos.

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