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África Subsahariana

El teléfono móvil, actor clave en la edición digital africana

Además de los soportes y herramientas hasta aquí descritos –todavía muy incipientes–, existe otro actor que tal vez constituya el verdadero protagonista de la futura edición electrónica en África: el teléfono móvil. En comparación con otras tecnologías, la penetración de teléfonos celulares en la región es extremadamente elevada, no sólo en las ciudades sino también en las comunidades rurales. Según estimaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones del año 2010, el acceso a redes móviles sería en África de alrededor de 41%, en comparación con el 76% mundial. La penetración de Internet, por su parte, resultaría mucho más baja: apenas 9,6%, frente al 30% del resto del planeta. De esta forma, los teléfonos móviles en África tendrían una penetración cuatro veces mayor que Internet; y en proporción al promedio global, la red celular africana también estaría mucho mejor posicionada que la web.[1] En algunos países como Sudáfrica, la penetración estaría por arriba del 100%,[2] al punto que numerosos analistas africanos advierten que allí los celulares son la verdadera red.[3]

Esta particular circunstancia ha llevado a numerosas empresas y áreas del sector público a priorizar la red móvil para actividades que en otras regiones se realizan a través de la web, como los pagos electrónicos. En este campo, es vital la importancia que juega M-Pesa, un servicio de transferencia de dinero a partir de teléfonos celulares que surgió en 2007 en Kenia y que en pocos tiempo se expandió a Tanzania, Sudáfrica e incluso Afganistán.[4] Lo interesante es que si bien fue diseñado por una empresa internacional como Vodafone –en conjunto con Safaricom– y fomentado por fundaciones estadounidenses y europeas –como el DFID de Inglaterra–, este sistema se apoya en la infraestructura disponible localmente y en las necesidades concretas de vastos sectores de la población, dos factores decisivos para el éxito de cualquier proyecto tecnológico.

M-Pesa y otras soluciones de pagos similares han servido de modelo para muchas otras aplicaciones móviles. La Universidad de Sudáfrica (UNISA), por ejemplo, presentó en 2009 el servicio AirPac, para garantizar a los socios de su biblioteca el acceso a un amplio catálogo e incluso la posibilidad de reservar libros a través de sus teléfonos celulares. Rita Maré, profesora de la universidad, enumeraba en el momento del lanzamiento los beneficios de este repositorio institucional: aumentar el impacto de las investigaciones de la universidad y facilitar la puesta en común de nuevos conocimientos, a fin de ofrecer una mayor visibilidad a la academia africana.[5]

Las posibilidades ofrecidas por los teléfonos móviles han llevado a algunos jugadores a utilizar la red celular existente para distribuir textos de ficción. A pesar de que ya no se encuentra activa, la empresa CellBook, fundada en 2007, fue una de las que primero trabajó en esa dirección, elaborando software y soluciones a medida para los editores que quisieran distribuir sus libros en tal soporte. En 2009, Pieter Traut, fundador del proyecto, comentaba a NewsWire Today:

La posibilidad de distribuir libros en dispositivos móviles implica nuevos ingresos para los editores y permite monetizar contenidos de una forma muy dinámica, en un mundo donde el teléfono celular se ha convertido en el aparato digital más popular. Desde 2007, más de 100.000 libros han sido distribuidos en móviles sólo en Sudáfrica; hemos iniciado conversaciones con los editores más importantes para crear versiones especiales para CellBook. Lo que hace de CellBook algo tan único es que incluye diversas características de última generación, tal como la facultad de realizar búsquedas dentro de un libro o la posibilidad de agregar reseñas en redes sociales.[6]

Al parecer, fue la falta de un modelo de negocio claro lo que llevó a discontinuar CellBook. Pero el cierre de este proyecto no desalentó a otros emprendedores. En 2008, la plataforma sudafricana MOBFest presentó Novel Idea, un concurso de literatura para celulares. Luego de enviar un SMS, los usuarios podían recibir relatos escritos especialmente para pequeñas pantallas –28 episodios de un máximo de 900 caracteres cada uno– y luego votar por su autor favorito.[7] Si bien los textos de Novel Idea se enviaban sin costo, al menos funcionaron como exploración de los nuevos formatos y como herramienta de promoción para los escritores locales. Como observó Michelle Matthews, editora responsable del proyecto:

Creo que la ficción para teléfonos móviles representa una experiencia muy distinta de la típica novela de 300 páginas. Los autores tienden a escribir de una manera diferente para la plataforma y los lectores no quieren leer textos extensos en una pantalla pequeña –al menos no por ahora. Creo que se trata de dos mercados superpuestos. De todos modos, siempre existe la posibilidad de que un lector busque el libro de un autor que leyó y disfrutó en su celular. De modo que Novel Idea es un buen instrumento de marketing para autores establecidos.[8]

MXit, por su parte, es hoy uno de los mayores actores en el sector de celulares de Sudáfrica. Su sistema de aplicaciones de chat, utilizado por 27 millones de abonados, convierte a esta empresa en la principal red social del continente. Los usuarios pueden pagar por pequeñas aplicaciones, en una moneda propia del sistema llamada moola. En mayo de 2009, la escritora Karen Michelle Brooks firmó un acuerdo con MXit para vender su novela de aventuras Emily and the Battle of the Veil a través de la plataforma; la obra podía comprarse capítulo por capítulo, con micropagos de moola. Este libro de 27 capítulos inauguraba la serie m-books (mobile books) de MXit y en menos de un mes ya había vendido 5000 capítulos. En palabras de Brooks:

Los m-books constituyen la evolución de los e-books. Pensé que el acceso a través de un medio digital era una vía excelente para mi novela. Lo que es más, Emily and the Battle of the Veil está dirigido a adolescentes y mi idea era que fuera accesible para ellos, en la esperanza de promover el amor de la lectura y la escritura.[9]

En septiembre de 2009, el sudafricano Steve Vosloo, experto en sistemas informáticos, publicó el relato Kontax, de Sam Wilson, primero a partir de un sitio propio y luego a través de MXit. El proyecto editorial, llamado m4Lit, contaba con el apoyo de la Fundación Shuttleworth y tenía como objetivo fomentar la lectura entre los jóvenes sudafricanos. Kontax se distribuía gratuitamente en inglés y en isiXhosa –una de las lenguas oficiales del país–, al tiempo que habilitaba un espacio de interacción con los lectores, quienes podían dejar comentarios, discutir la historia y proponer finales alternativos que luego participaban de un concurso. En apenas dos meses, el sitio móvil había superado los 63.000 suscriptores.

En 2010, m4Lit inauguró Yoza, una biblioteca virtual gratuita que hoy alberga Kontax y otros textos especialmente escritos para teléfonos móviles, con géneros que van desde el relato de aventuras hasta historias de fútbol, cuentos de amor y clásicos del teatro como Macbeth.

Las reflexiones de Vosloo frente al éxito de m4Lit son sumamente elocuentes:

También a mí me gusta el objeto libro, su peso y su olor, el contacto con el papel. Me horrorizaría si los libros desaparecieran y quedaran relegados a los museos. Pero no podemos ignorar los cambios que están ocurriendo en el mundo, ni las ventajas que ofrece la tecnología. Los libros son muy resistentes –pues uno puede leer en la cima de una montaña sin temor a que la batería se agote–, pero resultan demasiado caros. Sin bibliotecas, los jóvenes de nuestro país no pueden acceder a los libros. Comprendo que necesitamos bibliotecas con urgencia, pero debo reconocer que difícilmente las veamos construidas en el corto plazo, si es que ello ocurre alguna vez. No obstante, lo que los jóvenes sí tienen son teléfonos móviles. El proyecto que dirijo, llamado m4Lit (móviles para el fomento de la lectura) toma este contexto pobre en libros pero rico en celulares como punto de partida. Si los celulares son lo que los jóvenes tienen en sus manos, entonces debemos trabajar con eso.[10]


Notas    
  1. Cf. “The World in 2010”, ITU.
  2. Es decir, habría más dispositivos que habitantes. Cf. “ICT Statistics Newslog – South Africa Mobile Penetration Level Breaks the 100% Mark”, ITU, 28 de enero de 2009.
  3. Cf. Matthews, Michelle: “Cell-lit is all the rage”, Mail & Guardian Online, 8 de junio de 2008.
  4. Cf. “About M-Paisa”, Roshan connection. M-Pesa ha resultado fundamental para aquellas personas que se encuentran por fuera del sistema bancario formal. Se calcula que alrededor del 50% de la población de Kenia utiliza este sistema (Cf. Graham, Fiona: “M-Pesa: Kenya’s mobile wallet revolution”, BBC News, 22 de noviembre de 2010).
  5. Cf. “AirPAC Launch”, UNISA.
  6. Cf. “Mobile Applications Developer CellBook Signs Agreement with Oxford University Press”, Newswire Today, 28 de febrero de 2009.
  7. En la primera ronda del concurso participaron escritores como Lauren Beukes, Sam Wilson, Sarah Lotz y Henrietta Rose-Innes –la ganadora del premio Caine 2008. Cf. “Author biographies”, Novel Idea.
  8. Cf. Cummiskey, Gary: “Stories put to the text”, The Book seller, 25 de septiembre de 2008.
  9. Cf. “MXit Launches its First SMS Book: Karen Michelle Brooks’ Emily and the Battle of the Veil”, Book Southern Africa, 7 de mayo de 2009.
  10. Cf. Vosloo, Steve: “It’s about reading, not paper vs pixels”, Steve Vosloo. Project leader in Cape Town: Technology + Education + Africa, 31 de mayo de 2010.

1 Comentario

  1. thierry quinqueton

     /  27/08/2011

    Toutes ces pages sur la place de la téléphonie mobile sont passionnantes. On voit bien du coup qu’on n’est pas dans une logique de substitution, de disparition d’un media qui serait “remplacé” par un autre. Ce que tu écris sur l’exploration de nouveaux formats de littérature ouvre à mon sens de grandes perspectives.

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